La globalización y la financierización están muertas, ¿cuál será la próxima gran cosa?

valor, inflación, semana 46

Los motores del crecimiento de los últimos 75 años -la globalización y la financialización- están muertos, al igual que todo lo que dependía de ellos para el crecimiento. Esto es lo que se entiende mal: la globalización y la financialización mueren cuando dejan de expandirse.

Al igual que un tiburón muere si deja de nadar hacia adelante, la globalización y la financialización mueren una vez que dejan de expandirse, porque su viabilidad depende de la expansión.

La globalización y la financialización han ido perdiendo impulso durante años.

Bajo el disfraz de "apertura de mercados", la globalización ha despojado a todas las economías que no pueden imprimir una moneda de reserva y ha vaciado las economías a nivel mundial como Sólo los sectores competitivos a nivel mundial sobreviven a la globalización. El resultado neto es que las economías, otrora vibrantes y diversificadas, han quedado reducidas a frágiles monocultivos que dependen completamente de las corrientes mundiales de capital y de los gastos para su supervivencia.

El turismo es un buen ejemplo: cada región que ha visto su economía local aplastada por el arbitraje mundial y las hegemonías corporativas, dejando al turismo mundial como su único sector superviviente, ha sido devastada por la caída del turismo, que siempre estuvo supeditado a la renta disponible y al crédito en expansión para siempre.

Los excesos de deuda y el apalancamiento canalizados hacia especulaciones arriesgadas terminan inevitablemente en mora.

La financiarización se manifiesta como burbujas de activos e hiperconsumo, ya que la gente que nunca tuvo crédito gasta hasta los límites del mismo y más allá. Tanto las burbujas de activos como las de consumo estallan, empujando a la insolvencia al sector financiero que se ha librado de la expansión insostenible del crédito.

La seguridad alimentariapara tomar un ejemplo básico, es imposible una vez que la globalización ha destruido la producción agrícola local, y la financialización ha recompensado la agricultura industrial, ya que la Gran Agricultura puede pedir prestado capital a escalas que sólo tienen sentido en un mundo de agricultura de monocultivo globalizada.

La financiarización nunca fue sostenible, y tampoco lo fue la globalización destructiva que permitió.

Cualquier sistema que dependiera de la explotación cada vez mayor de nuevos recursos, deudores y mercados nunca podría ser otra cosa que frágil.

Conclusión

Una de las posibles soluciones podría ser la deconstrucción de la globalización, que se observa en la tendencia a centrarse en el apoyo a las empresas, los productores y las comunidades locales. Esta tendencia podría verse muy favorecida por el uso de la comunidad monedas digitalesque podría actuar como medio de pago sin necesidad de utilizar bancos y otros terceros globales.

 

Fuente: Oftwominds.com

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