7 predicciones para el mundo post-coronavirus

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¿Se acostumbró a trabajar y educar a distancia e incluso a consultar a su médico por teléfono o correo electrónico? Bueno, deberías haberlo hecho, porque esto será la nueva normalidad en el mundo post-coronavirus. ¿Qué nos espera? 

La pandemia de coronavirus será recordada como un evento de orden mundial. Al igual que la Gran Depresión, la caída del Muro de Berlín y la crisis financiera mundial de 2008, acelerará los cambios sociales y económicos que, de otro modo, habrían tardado años en materializarse.

No importa cuánto tiempo tome, finalmente venceremos este virus, y nuestras economías se recuperarán de la recesión agotadora que habrá traído. Pero cuando el polvo se asiente y se quiten las máscaras, la pandemia habrá reformado permanentemente nuestro comportamiento social y económico. Aquí hay algunos resultados que parecen cada vez más probables.

1. Las tiendas en línea que permiten la entrega prosperarán junto con plataformas online para el entretenimiento 

Con la gente aislada en el interior y lejos de otras personas, los ganadores a corto plazo serán aquellos que proporcionen bienes y servicios sin necesidad de entrar en contacto físico con sus clientes. Estos ya están abrumados. Otros ganadores serán los proveedores de computación en nube (por ejemplo, Amazon Web Services), servicios de trabajo remoto como Zoom, Slack, Microsoft Teams, empresas de realidad virtual como Oculus, servicios de streaming como Netflix, y organizaciones de deportes como Cloud9.

2. Los medios de comunicación social se verán abrumados por el tráfico

El tráfico de los medios sociales se disparará, pero los ingresos de los anunciantes se verán afectados por la débil demanda en una economía paralizada. Coca-Cola ya ha retirado todos los anuncios de los medios sociales; a medida que sus pares sigan su ejemplo, la fuerte disminución general del gasto en publicidad repercutirá en las empresas de producción, las agencias de publicidad y las estaciones de televisión y radio.

3. El trabajo remoto se convertirá en el nuevo valor por defecto

Los empleados que de repente trabajan desde casa por necesidad están experimentando un cambio en su estilo de trabajo que les ahorra el traje y los desplazamientos y les da a muchos de ellos una mayor flexibilidad con sus horarios y exigencias fuera del trabajo. Muchos descubrirán que prefieren trabajar a distancia y, cuando la crisis retroceda, será difícil y costoso para algunas empresas negarles esa opción, mientras que otras querrán aprovechar esta nueva preferencia. La tecnología del trabajo a distancia mejorará, permitiendo el tipo de mezcla que antes se pensaba que requería reuniones en persona. Esto causará una severa caída de los bienes raíces comerciales, ya que las compañías recortarán drásticamente el tamaño de sus espacios de trabajo.

4. Muchos trabajos serán automatizados, y el resto se harán con capacidad remota

Para sobrevivir a la crisis, las empresas tendrán que despedir a sus trabajadores menos productivos, automatizar lo que se pueda automatizar y hacer que el resto sea capaz de hacerlo a distancia. Aquellos que hagan esto de manera efectiva, emergerán más eficientes. Tampoco tendrán ningún incentivo para volver a su plantilla anterior a la crisis, y muchos de los que hayan automatizado sus funciones carecerán de las aptitudes necesarias para competir en la nueva economía posterior a la crisis.

5. La educación superior comienza a moverse en línea

La pandemia ha obligado a numerosas universidades a trasladar sus clases en línea. El experimento mundial de aprendizaje a distancia que se está llevando a cabo en la actualidad puede demostrar que la enseñanza superior puede funcionar eficazmente a una fracción de los costos en persona. Si lo hace, puede dar lugar a un ajuste de cuentas que transforme la prestación de la enseñanza superior. Las universidades también se enfrentarán a la presión de reducir los costos de los gobiernos estatales que las financian, que se encuentran en una grave situación de escasez de fondos. Muchas acabarán adoptando modelos híbridos que limiten el aprendizaje presencial a tareas basadas en proyectos y grupos de trabajo de estudiantes. Estos recortarán drásticamente los costes, al tiempo que permitirán a los mejores instructores ampliar sus conocimientos a más estudiantes. También podrían constituir un argumento convincente para ampliar el acceso a las universidades de élite, cuyas pequeñas cohortes se han justificado históricamente sobre la base de las limitaciones físicas inherentes a las aulas y los campus.

6. Los bienes y las personas se moverán con menos frecuencia y libertad 

Los países se replegarán sobre sí mismos, las fronteras serán menos porosas y el comercio internacional se desplomará. Para reforzar su capacidad de sobrevivir a largos períodos de autoaislamiento económico, los gobiernos se esforzarán por fortalecer la capacidad de fabricación nacional e intervendrán para inyectar una adecuada redundancia en las cadenas de suministro críticas. Incluso antes de que se produjera la pandemia, el aumento de los salarios en China, las guerras comerciales internacionales y el surgimiento de fábricas semiautónomas ya habían impulsado a las empresas a reorientar la fabricación, acercándola a los centros nacionales de investigación y desarrollo. La crisis del coronavirus acelerará esta tendencia: Las empresas favorecerán cada vez más la resistencia de las cadenas de suministro nacionales centralizadas en detrimento de la eficiencia de las globalizadas. Al carecer de apoyo para proteger los beneficios compartidos de la integración económica mundial y las cadenas de suministro globalizadas, las instituciones multilaterales de gobernanza mundial establecidas en el siglo XX comenzarán a deshilacharse, aunque sea temporalmente.

7. Los poderes gubernamentales serán más amplios y más intrusivos

Los gobiernos que adoptaron poderes de emergencia para gestionar la crisis y vigilar sus fronteras se mostrarán reacios a renunciar a ellos cuando ésta retroceda. Los gobiernos realizarán una vigilancia más amplia y más intrusiva y reivindicarán una autoridad más amplia para vigilar y responder a las amenazas virales. Los puestos de control en las fronteras nacionales y regionales utilizarán exámenes biométricos para detectar virus mortales en tiempo real e impondrán cuarentenas obligatorias a los viajeros que entren desde determinados países. Esto creará importantes fricciones para todo tipo de viajes. Las líneas aéreas, la hostelería y el turismo experimentarán una fuerte caída de la demanda en el período inmediatamente posterior a la crisis y más allá de él.

Fuente: Medium.com